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En ocasiones los más consagrados escritores, lejos de acomodarse
en la plácida tumbona de la comodidad, resuelven continuar
desarrollando su capacidad creativa sin concesiones a la fama merecidamente
ganada con obras anteriores e implicandose en nuevas narraciones
cargadas de sensibilidad y buen hacer. Surge entonces la sorpresa
del lector que acostumbrado a una forma casi única de recibir
las historias de un autor, se encuentra con una de esas narraciones
que dejan huella. Es el caso de Safarad y de su autor, Antonio Muñoz
Molina.
Nacido en Úbeda en el año 1.956, en el seno de una
familia sencilla, y aficionado desde muy joven a la lectura y a
contar historias Antonio Muñoz Molina se inicio en el arte
de escribir ejerciendo el periodismo. Acostumbrado a narrar y lanzar
al aire constantes reflexiones de bien marcada profundidad y sentido
de lo humano, las novelas de Muñoz Molina suelen ir acompañadas
de ciertas dosis de melancolía y preocupación latente
por temas de relevancia social.
Un gran sentido de la prosa, la estética y el concepto de
arte hacen de su narratva una de las más punteras en el panorama
literario de las letras españolas.
Con Sefarad y sin romper su estilo humanista nos sorprende. Estamos
ante una novelas de novelas. Una Historia de historia. Un sencillo
entramado de situaciones y personajes que por causas diversas mantiene
en común un importante aspecto de su existencia. El ostracismo
social y físico, la excluisón, el abandono, la marginación.
A veces triste, a veces vitalista, Sefarad es ante todo una bella
forma de defender la diferencia. Aunque sólo fuera por ello
la lectura de Sefarad se vuelve gratificante desde la primera de
sus páginas y de este modo se mantiene hasta el final, y
precisamente por ello Sefarad se ha de convertir en un clásico
cuya lectura pasa de ser simplemente recomendable a casi obligada
para cualquier lector medianamente sensible.
Su primera obra fue Beatus ille (1986), El invierno en Lisboa (1987)
le proporcionó el Premio Nacional de Literatura . En 1991
obtuvo el Premio Planeta por El jinete polaco, obra que gano el
Nacional de Literatura al año siguiente.
Otras obras: Las otras vidas (1988), Beltenebros (1989), Nada del
otro mundo (1993), El dueño del secreto (1994), Ardor guerrero
(Alfaguara, 1995), Plenilunio (Alfaguara, 1997), Las apariencias
(Alfaguara, 1996) y Pura alegría (Alfaguara, 1998).
Antonio Muñoz Molina es miembro de la Real Academia.
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