La Puerta - La Revista - Recomenda2 - Recopila2 - Guia2 - El Buscador
 
 
  Recopila2  
 
      VIAJES      
 
Iraq: Tribus de Iraq viven como en la época Sumeria
 
Un paraíso en medio del infierno, Por ENRIQUE SANCHO.
 
En los mismos lugares donde se sitúa el Edén, se acumulan hoy millones de toneladas de material bélico en una concentración sin igual en la historia. Mientras las “Ratas del Desierto” o el “Séptimo de Caballería” se enfrentan a los carros iraquíes y los aviones cargados de bombas sobrevuelan el desierto, los llamados “beduinos de los pantanos” viven de la misma forma que lo hicieron sus antepasados hace 5.000 años. Este es un viaje a través de la guerra en busca del paraíso perdido.
       
  la información    
       

Al Qurnah es una pequeña ciudad al sur de Irak, donde los dos ríos milenarios, el Tigris y el Eufrates, se juntan formando Chatt al-Arab, que desemboca en el golfo Pérsico. A pocos kilómetros de este lugar, donde se dice que estuvo el Paraíso Terrenal, una gigantesca maquinaria de guerra lo invade todo. En mitad de este absurdo infierno se encuentra una de las zonas ecológicas más ricas de la Tierra, un lugar que permanece anclado en la forma de vida de hace cinco mil años. Un paraíso perdido e ignorado.
Aquí, en Qurnah, existe un viejo tronco de árbol, corto y grueso, de una especie indefinida. Unas modestas candelas a cada lado y una cerca dan al lugar apariencia de santuario. Los ancianos de la ciudad se llegan a veces hasta él para sentarse y meditar. Un pequeño rótulo en árabe lo denomina “árbol de Adán” y explica que ésta fue la morada de Adán y Eva y que Abrahan, que nació no muy lejos de aquí, en Ur, vino a rezar junto al árbol.
En realidad, las ramas perdidas hace decenas de años de este árbol jamás dieron manzanas que pudieran tentar a Eva y, en la época de Abrahan, este lugar estaba cubierto por las aguas ya que, sólo en el último milenio, el terreno ha ascendido seis metros. De hecho, en la época de los sumerios, el Tigris y el Eufrates desembocaban por seprado en el golfo, a unos treinta kilómetros uno del otro.

LUGAR DE LEYENDAS.- Pero, pese a los hechos históricos, la leyenda sigue ahí, y cuando se visita esta tierra no hay que hacer ningún esfuerzo para creerla. Por otra parte, éste fue realmente el punto de origen de la civilización. Aquí fue donde dio comienzo la historia escrita. Aquí empezó la mitología. Esta es la fuente de las tres religiones más importantes de la historia de la humanidad. Por toda la faz de la tierra, sus libros sagrados enseñan a dos mil millones de cristianos, judíos y musulmanes que éste fue precisamente el lugar escogido por Dios para dar vida al género humano.
Un ambiente especial parece rodear este lugar. Un ambiente entre misterioso y aventurero. Nada tiene ello de extraño. Este es también el país natal de las “mil y una noches”, de la lámpara de Aladino, de la alfombra voladora. Alí Babá y sus cuarenta ladrones pertenecían a estas tierras y, como un símbolo, su desvencijada escultura preside la principal avenida de Bagdad.
Aguas abajo de este sitio se contornea la isla de Simbad, así llamada en honor del marino que fue protagonista de increíbles cuentos populares árabes. Aguas arriba, el río nace en la falda del monte Ararat, donde Noé varó su Arca. Cerca de las orillas de estos ríos, modestas señales de carretera llevan legendarios nombres de ciudades fantasma: Babilonia, Níniva, Ur… cuyas murallas, hoy convertidas en arena, oyeron gritar los nombres de los grandes reyes: Sargón, Nabucodonosor, Hammurabi
Es esta una tierra donde parece inevitable mirar al pasado, evocar los viejos tiempos y, sin embargo, la dura realidad se encarga de mostrar que el presente es mucho más desgarrador.

VIAJE AL PASADO.- Sin embargo, lo que ahora nos interesa tiene que ver con el pasado. Se trata de encontrar a los descendientes directos de los sumerios, los “maadans”, una tribu que habita las intrincadas marismas del Eufrates.
El acceso a ellos no es fácil. La única comunicación es mediante las “mashhuf”, unas inestables embarcaciones de muy poco calado, parecidas a las góndolas venecianas. El viaje a través de las marismas es sorprendente. El agua es tan clara como el cristal, en el fondo se ven plantas y pequeños peces. Largas guirnaldas de otras plantas acuáticas flotan en la superficie. Tras abandonar la laguna, surgen a ambos lados altos y compactos muros vegetales formados por cañas y juncos. Cuando la barca se introduce en ellos, parace que a la vez se deja atrás nuestro mundo y como si en un vertiginoso túnel del tiempo retrocediésemos miles de años.
Nada alrededor parace reflejar signos de vida humana. Abundan los gansos, los patos y las aves de todos los tamaños y colores. Algún águila vuela de vez en cuando hasta aquí desde las orillas vecinas y martines pescadores y una interminable variedad de pájaros pequeños, algunos de brillante plumaje, se posan y balancean por todas partes en los cañaverales.
Altas y blancas garzas reales y cigüeñas de pico rojo parecen centinelas de guardia entre los tallos. Robustos pelícanos se desploman al agua para sacar con sus grandes picos algunos pececillos. Con suerte, puede entreverse algún velludo verraco negro que, con fuertes embestidas, se abre paso entre cañas que oscilan. También en algunos lugares se divisan grandes búfalos de agua que chapotean perezosamente en los canales o que, con sus anchos cuernos negros brillantes al sol igual que focas mojadas, trepan a los montones de cañas.
Cuando al fin se divisan las primeras casas, la sensación del viaje al pasado es total. Aquellas construcciones son idénticas a las que se ven reflejadas en los bajorrelieves sumerios. Un armazón de tallos de cañas forma los arcos de la bóveda sobre los que se fijan las esteras. En el centro de la fachada, la puerta se abre entre dos pilares de caña, y pilares semejantes contrapesan los ángulos y los lados de la construcción.
La parte inferior, hasta la altura humana, está hecha de encañizados que dejan pasar el aire y la luz. Algunas de estas construcciones pueden alcanzar los cinco metros de altura y las casas tienen unos treinta metros de largo. Hace falta un centenar de hombres y un mes de trabajo para edificar una de estas catedrales de cañas en las que viven los “maadans”.

ALDEAS FLOTANTES.- Este paraíso posee sus propias leyes ecológicas únicas en el mundo. La mayor parte de las aldeas se levanta sobre islas artificiales, enteramente formadas por incontables generaciones de cañas podridas y estiércol de búfalo. Con bastante frecuencia, estas islas en realidad flotan y sólo descansan sobre el fondo en la estación seca. Cada año, a medida que los estratos inferiores se desintegran, hay que añadir nuevas capas de cañas a la parte superior y, para impedir que el lento movimiento de las aguas se lleve los bordes, se defienden con apretadas empalizadas de cañas clavadas en el fondo.
La vida dentro de los poblados está también regida por normas y reglas que todos respetan. Sus principales formas de alimentación son, como en los tiempos primitivos, la caza, la pesca y una rudimentaria agricultura. La pesca la realizan a bordo de las “mashhuf”, con unas redes circulares que arrojan por encima de sus cabezas, con gran maestría y que rápidamente recogen. Todo el comercio entre ellos es mediante trueque, no se utiliza el dinero y sólo unos pocos de sus habitantes se acercan a Qurnah de vez en cuando para canjear su enorme producción de cañas o su rústica artesanía por otros productos y utensilios. En las pequeñas huertas, cerca de las casas, se cultiva arroz y mijo en verano y trigo y cebada en invierno.
Los “maadans” tienen una organización tribal, en el interior de la cual se reparten las deudas originadas por las multas o reparaciones impuestas con motivo de venganzas y crímenes personales. Son de religión chiíta y su pertenencia a la tribu se funda en el grupo de ascendencia patrilineal. La mayoría de sus costumbres y ritos se remonta, al menos, a varios cientos de años.
En el interior de los “mudhif”, los saludos se efectúan conforme a un complicado ceremonial, y los asientos se hallan distribuidos de manera que correspondan los primeros lugares a la fente de más alta jerarquía de la tribu. Existe una gran diferencia entre los agricultores y los ganaderos de búfalos. Los agricultores hacen remonatr orgullosamente su origen a las primitivas tribus árabes y miran altivamente a los ganaderos, a los que consideran inferiores en nacimiento y ocupación.
Esta primitiva civilización, que ha permanecido prácticamente ignorada hasta 1956, en que Wilfred Thesiger la conoció y escribió un lubro sobre ella, mantienen intactos los modos de vida de hace cincuenta siglos. Una vida sencilla, basada en la convivencia y un sistema social simple. Un forma de vida que hoy se ve perturbada una vez más por la presecnia de una guerra, por infierno que la nueva civilización ha colocado a pocos kilómetros de este paraís.

Reproducido con permiso de OPEN NEWS, (nº 19)

 
Foto de Qurnah, Iraq - the
cradle of civilization by Chuck
Quilty, VITW, Dec., 1999.

 
     
     
  Enlaces  
     
   
     
     
     
El menú de OcioTotal  
La Puerta - La Revista - Recomenda2 - Recopila2 - Guia2 - El Buscador



Las Páginas
1.- Algarve, la luz de Lusitania  
2.- Las Alpujarras: el esplendor de la montaña de Granada
3.- Costa Dorada, lúdica y romántica
4.- Garganta del Cares: el sendero divino
5.- Estambul: la esencia turca
6.- Las Hurdes, tierra de contrastes
7.- Las Hoces del Rió Duratón
8.- Cerdeña
9.- Ciudades sagradas del mundo
Tribus de Iraq y sumerios  
Suscríbete
Pon tu email en el recuadro y recibirás, GRATUITAMENTE en tu correo, toda la información que genere el equipo de redacción de OcioTotal.
El Buscador
Audio y Video
Nuestra Web, contiene clips de audio y vídeo en diversos formatos. Para disfrutar de ellos debes tener instalado alguno de los siguientes programas
free player media_player.gif quick_time4.gif